miércoles, 3 de diciembre de 2014

Se aprovecharon de su nobleza

Me sumo a las miles y miles de personas que sienten tristeza por la muerte de Chespirito. Me siento admirador de su programa y de sus personajes, a fuerza de haber crecido frente al televisor con ellos. Cierto es que Roberto Gómez Bolaños se volvió un ícono incluso antes de morir, debido a que sus creaciones ─no solamente los personajes que encarnó─ han trascendido generaciones y fronteras. Fue el cómico favorito de mi abuelo y todavía alcanzó a ser de los míos. Recuerdo verlo de niño y sigo haciéndolo al día de hoy. Sin dudarlo, el mundo del espectáculo y las artes en general ha perdido a uno de sus baluartes más emblemáticos de siempre. 

Después de revisar la vida de este singular actor, guionista, director, escritor y algo más, me sorprendo con su trayectoria y sus logros. Pero me ha sorprendido aun más el alcance del poder que ni él, ni el Hombre Araña y todo los demás héroes de historieta juntos hubieran podido derrotar: los medios de comunicación. 
Sólo puedo imaginarme, a Enrique Peña Nieto (presidente de México) en su despacho, ensombrecido y sumido en una crisis que se le escapó de las manos. Ahí, solo, sin saber qué hacer diciendo de pronto: "Oh, y ahora ¿quién podrá defenderme?" Entonces, Roberto Gómez Bolaños aparace de la nada y le dice: "¡Yo!" Peña Nieto sonríe y Gómez Bolaños continúa: "Escucha, acabo de morir en mi casa de Acapulco. Sé que no era el momento, pero un día tenía que ser. Márcale a Azcárraga y dile que monte un tremendo show mediático con mi funeral y masivos homenajes que se transmitan incluso entre los comerciales, para que así, la gente se olvide de tu pésima gestión por un momento".  Peña Nieto cuelga el teléfono en su despacho después de recibir la noticia y las sombras se van. "¡No contaban con mi astucia!" dice emocionado. 

Por supuesto, cualquier tributo a Roberto Gómez Bolaños es poco para agradecer el legado invaluable de este genial creador. Sin embargo, es curioso como las cosas suceden de pronto, en el momento que deben suceder. Como por arte de magia. Actualmente, el gobierno de Peña Nieto, ha alcanzado una nivel de aprobación tan bajo que apenas alcanza el el 39% Eso lo dice una reciente encuesta del periódico Reforma. Más bajo incluso que el gobierno de Ernesto Zedillo que a mediado de los noventa, comandaba el país en medio de una crisis económica. Por eso, cualquier cosa que sirva para distraer la atención pública e internacional ─aunque tan solo sea por unos días─ parece ser bienvenido. En un instante México, pasó de ser el país donde 47 reformistas se borran del mapa mientras el gobierno calla y las protestas crecen, para pasar a ser el país que despide con con galas al héroe de toda Latinoamericana. 

Los medios de comunicación, el cuarto poder del estado en muchos esquemas de gobierno, es quien manda. En México y en cualquier país del mundo. La televisión nos dice cómo pensar y qué enfocarnos. No en vano es un negocio millonario y dueño de la voluntad popular. "El que paga el músico, pone la canción". Y en este sentido, la estrategia del "Panem et circenses" ha vuelto a funcionar. 

Sí, Roberto Gómez Bolaños fue un genio indiscutible, con todo y las críticas que los pseudo-intelectuales sacan a su obra ahora que ha muerto. Seguramente se fue "sin querer queriendo", como resalta un medio impreso de México haciendo referencia a una inmortal frase de uno de sus personajes. Pero sin querer queriendo, queda demostrado que los medios, manipulan la opinión pública. Guardan silencio por la corrupción y los asesinatos que a diario acontecen y de pronto se vuelcan a cubrir y difundir la imagen de Chespirito por todas partes. Como miles, yo también lamento la muerte de éste singular hombre. Creo injusto que se utilice su muerte como cortina de humo para tapar los problemas de una sociedad en crisis. Como en la unión mexicana, en El Salvador, en toda América y el mundo, suceden a diario aberraciones que se intentan cubrir como tapando el sol con el dedo. Los medios de comunicación, son el aliado preferido de la corrupción. Y hasta hoy, no ha existido superhéroe que haya podido contra ellos. 

Descanse en Paz, Roberto Gómez Bolaños. Ahora, como solía decir Shakespeare (de quien surgió el mote que lo hizo famoso) empieza la leyenda pues, "sólo después de la muerte se empieza a vivir". El mejor homenaje que podemos rendirle a él y tantos otros, es aparte de no olvidarnos nunca, es hacer que la justicia prevalezca y se cumpla en todos lados. Hasta siempre, Chapulín.